Más que al fin del mundo,
temo la llegada del invierno,
de los recuerdos que no tuvimos...
Y de las cosas que no vivimos.
Ya sabes,
por si la historia se repite
y vuelvo a encontrarme andando sola
por las calles de Madrid
sin nada a que agarrarme;
y mucho menos a tu mano.
O quizá,
tal vez...
Me encuentres queriéndote olvidar;
y buscándote en cada esquina.
No sé,
creo que desde que te fuiste,
el frío es lo único que me hace sentir viva.
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