Andamos con pies de plomo
porque nadie nos ha enseñado
a volar con alas de papel.
Tenemos miedo de llovernos
por si mojados
somos incapaces de alzar el vuelo
y nos quedamos estancados
hasta secarnos piel con piel.
Nadie nos dijo
que estábamos muy
- pero que muy -
equivocados
cuando buscamos en otras manos
el empujón que necesitamos
para
echar
a
soñar.
Que somos nuestra propia mecha
y se nos ha olvidado
que el fuego
está en nuestro interior.
Supongo,
que siempre fue más fácil
pedir a otro que nos prenda
y echarle la culpa de la explosión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario