Me fumé
las palabras
que nunca llegué
a decirte;
y los recuerdos
que no tuvimos.
Y así fue,
que a la cuarta calada
no sé
si estaba más colocada
por el remordimiento
o por la duda
de qué es
lo que no nos hubiera pasado.
Porque pasar,
nos hubiesen pasado,
- sobre todo,
y por encima, -
todas las estaciones
del amor
y la mentira.
Y ahora,
dime tú
cómo le explico yo a la vida
que
las canciones tristes
sonaban más bonitas
cuando no te conocía.
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