martes, 15 de abril de 2014

Sin necesidad de despedida.

Nunca he tenido
traumas infantiles
y los que tengo,
son más bien
fruto de la edad.

Esos que te crean,
- o te creas -
cuando empiezas a darte cuenta
de que entre mil enamorados
sólo hay uno de verdad.

Y mejor no seguir contando.

Ya sabes.

Por eso,
de que las estadísticas
nunca han sido muy fiables.

Por eso,
de que definen la varianza,
como una medida de dispersión,

y para dispersos,
ya estamos nosotros.

Los unos con los otros,
los otros con los unos,

y al final ninguno

que se quede en tus recuerdos
sin necesidad de despedida.

Y así nos va,

que utilizamos el amor
como si no fuese más que una cámara
de usar y tirar.

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