Tengo una lista de cosas
que hacer
antes de morir
y ninguna de ellas
tiene que ver
contigo.
Y ya no sé,
si es porque
tú
siempre estás por delante
de todo aquello
que creía importante;
o es que contigo,
he muerto y resucitado
tantas veces
que ya han dejado
de tener sentido.
Siempre me había imaginado:
aquí,
allá,
en cualquier lugar.
Y lo que menos me había
preocupado
era pararme a pensar
quién ocuparía
el asiento de al lado.
Y a ti,
para qué nos vamos a engañar,
nunca te he imaginado.
Perdóname.
Pero es que me dijeron,
que si lo piensas,
siempre sale mal lo planeado.
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