quien decide marcharse,
perdóname.
Nunca estuvo en mis planes
pasar menos de una vida contigo.
Es sólo que los monstruos
que un día dejaste en mi,
pudieron conmigo.
No fui tan valiente
como para echarlos a patadas
de mi vida,
pero sí
como para echarme a mi misma
de la tuya.
Es sólo,
que un día tus abrazos
empezaron a quemar
más que el propio invierno.
Y tus palabras,
frías como el hielo,
rompieron con todo.
Hasta con el calor que te daba.
Por no hablar de mis esquemas,
si hubieses visto cómo tiritaban...
Es sólo,
que el día menos pensado,
a mi me dio por pensar
en la estúpida idea
de que podías vivir sin mi,
que lo de necesitarme siempre
fue una excusa.
Y bueno,
yo para qué me voy a mentir a mi misma.
Si ya te tengo a ti.
Es sólo,
que no podía estar a solas
con alguien que
más que pájaros en la cabeza
tenía otras historias.
Y ninguna hablaba de mi.
Y mucho menos de nosotras.
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