Siempre creí ser afortunada,
hasta que un día
la verdadera suerte vino a buscarme.
Y dio la casualidad,
de que la suerte llevaba tu nombre y apellidos.
Y dio la casualidad de que conocerte,
tal vez no era una casualidad.
Y dio la casualidad,
de que contigo, todo eran casualidades.
Y dio la casualidad más importante de todas...
Dejé de creer en la casualidad,
para creer en ti.
Y fue entonces
cuando comprendí que todo puede ser nada;
y que nada también puede serlo todo.
Como que seas todo lo que quiero;
y nada de lo que querría perder.
hasta que un día
la verdadera suerte vino a buscarme.
Y dio la casualidad,
de que la suerte llevaba tu nombre y apellidos.
Y dio la casualidad de que conocerte,
tal vez no era una casualidad.
Y dio la casualidad,
de que contigo, todo eran casualidades.
Y dio la casualidad más importante de todas...
Dejé de creer en la casualidad,
para creer en ti.
Y fue entonces
cuando comprendí que todo puede ser nada;
y que nada también puede serlo todo.
Como que seas todo lo que quiero;
y nada de lo que querría perder.
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